Aquí le mostramos cómo encontrar la felicidad mientras trabaja en un cubículo todo el día

Nicolas Cole Instagram

"Cubículo."

Hay algo en la palabra que provoca una imagen muy conmovedora en la mente, muy probablemente algo así como esta famosa escena de Office Space.

En nuestra cultura, los "cubículos" tienden a ser un símbolo de un "sueño diferido".

Es donde los creativos inquietos se sientan y esperan su "gran oportunidad", su oportunidad de "hacer lo que aman" y "seguir su pasión".

A lo que mucha gente se enfrenta es al círculo vicioso de decir: "Odio mi trabajo" u "Odio el lugar donde trabajo", sin darse cuenta de la energía que están aportando a la situación.

La verdad es que el cubículo es un objeto inanimado.

Son unos muros.

Pero cómo te sientes dentro de ellos depende de ti.

Un ejemplo perfecto de esto es el millonario solitario que se sienta junto a la piscina, mirando el amanecer de la mañana con su capuchino y su periódico, y por alguna razón todavía se siente infeliz.

¿Es culpa del amanecer?

¿Es culpa del capuchino?

Por supuesto no.

Esa infelicidad vive dentro de la persona, y en ningún otro lugar.

Desafortunadamente, es mucho más fácil revolcarse en la autocompasión mientras está sentado en su cubículo que permanecer positivo, tener una mente abierta sobre el futuro e incluso entusiasmarse con las otras siete horas del día disponibles después de "desconectarse".

Pero lo que sucede es que muchas personas pasan todo el día sentadas en su cubículo ensayando el mismo guión una y otra vez: "Odio mi trabajo, odio el lugar donde trabajo", que para cuando se van, están emocionalmente exhaustos. ¡Y con razón! Acabas de pasar ocho horas seguidas repitiéndote "soy infeliz".

¿Qué pensaste que iba a pasar?

Este es un recordatorio para aquellos que trabajan en algún lugar que no es su objetivo final, y especialmente aquellos contenidos en el infame "cubículo".

Si no está satisfecho con su trabajo, busque una manera de hacer que ese entorno funcione a su favor.

Aprende lo que puedas.

Conéctate con las personas que te rodean. Haga un esfuerzo para practicar las habilidades que pueda necesitar en el futuro ahora. Y, sobre todo, usa esas ocho horas al día como una oportunidad para practicar el hábito extremadamente difícil del pensamiento positivo.

Vea qué sucede si puede permanecer abierto y positivo durante todo el día, y cuánto más se sentirá inspirado para trabajar en su "sueño" después de las horas.

Sentarse en una caja de 4x4 de notas de oficina y hojas de cálculo de Excel podría no ser lo más emocionante del mundo, pero es donde estás ahora. No aumentes la frustración con tu propio diálogo interno. En cambio, practique las habilidades emocionales necesarias para que finalmente “haga lo que ama”.

Todo en la vida es una oportunidad.

Todo depende de lo que elijas hacer con él.

Este artículo apareció originalmente en la revista Inc

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